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Hospital Juana Ross de Edwards Peñablanca

Servicio de Salud Viña del Mar - Quillota

Jueves 28 de septiembre de 2017

Reseña histórica

El Hospital Juana Ross de Edwards de Peñablanca, ubicado en la parte norte de la línea ferrea, fue en sus orígenes un sanatorio. Muchos hospitales fueron en sus inicios sanatorios o en otros casos, hospitales de enfermos de tuberculosis durante la segunda mitad del siglo XIX.

La obra se le atribuye a doña Juana Ross de Edwards, quien es considerada una de las mujeres más importantes de la historia local y nacional, pues no sólo fue la gran gestora de obras de caridad, sino también la fundadora de numerosas organizaciones de servicio público. Para la década de 1880, no existía en Chile ningún centro de atención especializado para combatir los estragos que la tuberculosis estaba provocando en la población chilena.

"En este contexto histórico, la tragedia azota a la familia Edwards-Ross, pues en 1889 Arturo Maximiliano Edwards Ross, uno de los hijos de doña Juana, muere tras padecer un grave cuadro de tuberculosis. Ante la impotencia, y la cercanía de aquella muerte, ella decidió buscar una solución definitiva a esta carencia".

Actualmente, la historia de la medicina chilena la reconoce como la precursora en la lucha contra la tuberculosis, pues tras este fatídico suceso, construyó, dotó y mantuvo los primeros centros asistenciales contra la tuberculosis del país; los Sanatorios de Santa Rosa de Los Andes y Peñablanca, así como el Dispensario de Tuberculosos de Valparaíso.

La historia del Sanatorio de Peñablanca, comienza en 1911, cuando doña Juana Ross dona los terrenos ubicados en el costado norte de la línea férrea, metros antes de la estación de Peñablanca.

"Las obras fueron supervisadas por el doctor Enrique Deformes Villegas y financiadas en su totalidad por doña Juana Ross. Para el año 1912, se funda oficialmente el Hospital de Tuberculosos de Peñablanca. Terminada la obra, doña Juana Ross dona el hospital a la llamada Junta de Beneficencia, organización sin fines de lucro que administró la mayoría de hospitales para tuberculosos del país".

En un comienzo, la construcción estaba destinada al asilo de "Incurables"; pero la Junta de Beneficencia, considerando las excelentes condiciones climáticas del Valle del Marga – Marga y apoyados por el propio administrador don Carlos Edwards, acordó destinarlo a Sanatorio de Tuberculosos Curables."